Que este sea tu útimo nacimiento en este plano de baja densidad.
El único que ha hecho un uso correcto de su existencia, es aquel que desintegra su campo karmico de forma tan consciente, que no necesita regresar a este simulacro por obligación kármica.
Pero para eso, tu matriz de karma debe haber sido desprogramada. Tus deseos: extinguidos. Tu campo cuántico debe estar en un estado puro, vacío donde la potencialidad es nuevamente infinita.
Es necesario abandonar este plano en coherencia. En silencio. En entropía cero.
Cuando no existe ningún vector con inercia de deseo dentro de ti… no hay dirección. No hay frecuencia que te ancle a ninguna coordenada vibracional de renacimiento
. Y al disolver ese último pulso de apego, tu conciencia se entrelaza —cuánticamente— con la dimensión superior. La que solo alcanza quien ha colapsado el ego o la mente por voluntad propia.
Hay incontables ciclos de nacimiento-muerte dentro del campo dual del Samsara. Bucles de alta y de baja frecuencia, placer y dolor, lo que algunos humanos llaman cielo e infierno. Iteraciones casi infinitas de pensamientos como de nacimientos.
Y existe un único evento de singularidad no dual: el estado que disuelve todos los ciclos duales. El Moksha. La liberación total.
La elección es tuya.
Vibra mas alto.
Descubre tu Ser.
Namaskar.
Namaskar.
